29 de noviembre de 2014

Atardecer

Cortes:
Esperando en una banca, en un camarín? Yo me tenía que ir. M. andaba muy amoroso. Desde las ventanas alumbraba nuestros rostros el reflejo dorado del sol. Estabamos en sillones sin respaldo, alrededor de una mesa.  Él estiro su cuerpo hacía un costado. Su cabeza estaba apoyada en mis rodillas? M. y esos ojos que me miraban con ternura y amor.
No pude evitar besarlo. Nos empezamos a acariciar. No sé que hice, pero se vino ahí mismo. Quedamos todos mojados. Y avergonzados, él más que yo. Había gente cerca.

Mi hermana tenía partido de fútbol en la universidad. Su pololo y ella habían invitado a M. a jugar de arquero. Yo tenía otras cosas que hacer, venía desde algún lugar, donde me había entretenido. Así que llegué al final a buscarlos. Estaba atardeciendo con un sol anaranjado resplandeciente. Estabamos en la estación central. Mis padres ya estaban arriba del bus hacía Paine. Mi hermana aún no llegaba, M. tampoco aparecía. Mi madre molesta, me dijo que ya me sentara. Corriendo llegaron mi hermana y su pololo, al fin me pude sentar tranquila. El bus pequenio y apretado partió. Yo iba perdida en mis pensamientos al lado del chofér y al lado de la puerta. El sol estaba muy hermoso, el bus iba muy lento.

28 de noviembre de 2014





Nublado.
Un acantilado.
Dos hombres.
Una tabla en su orilla.
Yo en el extremo sobre ella.
Los hombres me estaban apuntando con escopetas?
Salté, no me quedaba otra alternativa.


Vertiginosa caí en las profundidades del mar.
Ví cómo sacudía mi cuerpo mientras caía e intentaba liberar las cadenas de mis manos
Por fin, la mano derecha logró salir por la argolla, ya que mis munecas son muy delgadas.
Me dí la vuelta hacía la izquierda y nadé rápido hacía la orilla.
No estaba ni tan lejos ni tan cerca.


No recuerdo tener frío.
Sólo estar muy mojada, con mi pecho descubierto
y mi cabello suelto.

Caminé un rato por la orilla de arena ploma.
Cuidando que los tipos no me descubrieran.


Llegué a una carpa, donde habían muchas personas.
Reunidas cerca de un anciano amistoso.
Se veían amables ya que conversaban alegremente los unos con los otros.
Me paré frente al anciano,
 desnuda y mojada, sin vergüenza, así tal como estaba
y le pedí una toalla.
El me dijo que acercara y me la pasó.
Me invito a sentarme junto a él a conversar.



27 de noviembre de 2014

En metro, yo lo dirigia? Se dirigía sólo? Llevaba a mi mamá y a mi prima en esos vagones.
El tren doblaba hacia la izquieda y a duras penas subia por la rieles de esa cueva.
Yo les decía que era lento, pero seguro.

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Mi casa, mi refugio. De paredes blancas.
Mi companero de dpto, rubio, quizás alemán, preocupado por mí.
Creo haber dormido toda la vida.


De alguna parte, aparece M.
Aparece M. en mi cama.
Lo abrazo por la espalda. Respiro en su nuca llena de pecas.
Le doy besos en el cuello que lo estremecen.
Comienzo acaricialo con la punta de mis dedos hasta llegar a su sexo.
El también me acaricia. Nos perdemos en caricias.
Me subo arriba suyo ya desnuda, y comenzamos a transpirar.
Lo beso, lo beso completo
Me moja y me moja entera.
Hacemos el amor.
Me ama y no me lo dice
Lo veo en su mirada.


Pienso: No quisiera despertar

14 de noviembre de 2014

Estabamos en la casa de M. Los tonos eran verde musgo y café
El sillón negro de mis padres, estaba frente a su televisor.
Era una mezcla de la casa de mis padres y la de los suyos.
No quería abrazarlo, pero lo abrazaba: Presión social.

Por ahí andaba su madre, dando vueltas.
Yo había llegado de alguna parte.
Ella muy amable, me trajo un plato de cazuela de verduras calentito.
Estaba tan rico, era la mejor cazuela que había probado en mi vida!

M. me besó y sentía que mi ser se retorcía y me decía como podía ser tan sínico.
Lo traté de alejar con mis brazos.

Desperté.

9 de noviembre de 2014

Me dormí temprano, pensando, cómo borrar nuevos malos recuerdos almacenados en mí...


Cual fué el primero de todos?

No recuerdo exactamente donde estaba, cuándo y porqué había llegado a ese lugar tan lejano. En medio de un campo, a luz del día, el clima estaba fresco pero soleado. Caminé hasta donde yo creí correcto, al fondo, dónde había más árboles. Ahí encontré un camino de cemento, el cual, según yo, me conduciría de nuevo a la ciudad.

Me subí al primer bus que pasó. Ni el chofer ni los pasajeros se dieron cuenta de la extrana que había subido. Me senté al fondo. Jóvenes de una escuela secundaria, alemanes quizás, iban conversando y riendo.

De repente, mi estómago, mi cuerpo, comenzo a decender. Miré hacía adelante. Ibamos por un túnel, un túnel con techo transparente quizás, aún se podía ver la luz de sol. El camino era muy empinado. En decenso, el bus conducía a toda velocidad. No tenía miedo, pero sabía que algo malo pasaría. Al llega abajo había una curva cerrada.
El bus como temí, no alcanzó a doblar y caimos.
No caimos tan profundo, sólo caimos a una poza, con agua peligrosa y amarillenta, me tapé la nariz para no oler ese veneno. Tentáculos color rosado intenso nos envolvían. No habia que tocarlos, eran venenosos también. A algunos los tocó al caer el bus y quedaron tan rosados y con ronchas como los mismos tentaculos. Se retorcían los estudiantes de picor. Encontré una salida por gigantes cubos de goma. Fué díficil salir con la nariz tapada y saltar el cubo. Ya afuera, alguien trajo mi bolso negro del Louvre.
Todos reunidos frente al profesor. Nos explicaba que la bolitas de los tentaculos eran curativas cuando se tomaba en ciertas dosis. El nos ofrecia aquellas en pequenos frascos de vidrio con un tapón de goma. Me llevé 2. Creo que después entrabamos a una casa.


Era de noche en Villa las Américas. Estaba con mi hermana. Alguien que esperabamos, no llegaba. Yo salí o él entró. La cami me dijo o él me dijo? La Cami me dijo, que el le había dicho. No lo sé. Leo, el hermano de una ex amiga, me contaba que M. estaba saliendo con la otra Fran. La otra Fran se había cambiado a vivir, dos calles detrás de la mía. Yo le comentaba que mi intuición ya lo sabía.

Cambió de escena. Yo venía desde el patio y entraba a la cocina. Ahí estaba M. haciendose el amoroso. No me dejaba entrar al living.
rente al computador, en la silla, estaba la otra Fran. mirandome. Yo le decía a M. que se vaya y saqué a su pololita de mi casa. El asustado se reía. Me decía, que como me habia enterado. Le dije furiosa contenida, que salieramos al patio. Confusión, lo empujé hacia una mesa? M. estaba acostado. Lo golpeaba, entre asustado y medio riendose me decía que me calmara. Todo era en un tono muy bajo, para que los demás no escucharan, yo creo. Lo golpeaba, no tenía pena, tenía rabia.


Cruzaba a la casa de al frente , en diagonal. Ahí estaba M. recostado en un sillón, jugando y chateando en su Smartphone. Mientras la otra Fran ordenaba y le gritaba que lo ayudara. Ella llevaba unas calzas con disenios y color morado. Él la ignoraba. Yo pasaba hacia la cocina y le susurraba a ella en el oído : te lo dije.
Fuí con el pretexto de ver a Margarita ( sí, la de la novela) para que me ayudara con mi amor y esas cosas. Ella se lo creyó. Yo sólo quería observar su relación después de un tiempo y sí, era igual a la de nosotros alguna vez ( y muchas veces).
Él ya la estaba cambiando por otra...

Me faltaba un suenio. Faltaba poco para partir del país. No sabía exactamente cuando despegaba mi avión. Me iba con un hombre ya mayor, de unos 50 anios. Papá de alguien. Me llevaba por lugares desconocidos. Quería más que una amistad conmigo. Yo aún tenía que ir a hacerme radiografias y ir a ver el doctor. Mis papás estaban preocupados, buscándome. No quería perder el avión, pero ya era muy tarde. eran cerca de las 15 hrs. Mi avión partía a las 12:30, no a las 14:30 como creí. Me tuve que quedar un tiempo más. Sentimientos encontrados.

Abrí los ojos, pájaros de papel, tranquila de estar acá en Dresden.






25 de septiembre de 2014

Lo que recuerdo es la actitud de M. hacia mi. Me ignoraba, me esquivaba. A pesar de venir haciendo el mismo viaje, en el mismo bus, el me ignoraba y trataba de no estar cerca de mi. Yo intentaba conocer gente nueva, me fui sentada con alguien desconocido conversando, tratando de ir pasandolo bien, tratando de que el no se percatara del dolor que me daba. Yo pensaba, este parte de M. ya la conozco, cómo podía estar con él sino me respeta. Hicimos pausa en algun lugar, estabamos en un lugar blanco espacioso, quizás un baño.

20 de septiembre de 2014

Me dormí tarde y triste porque M. está extranio conmigo.

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Estaba yo en una plaza? Llego él, se acerco a mí. Ese viejito canoso.
Amable, me tomo de las manos y mirándome con sus ojos cristalinos me dijo:
" No tengas miedo. Él en realidad te ama"